Cuando algo se quiebra y esos pedazos caén, mis manos que te sueltan por miedo a fracasar.
La vida me enseñó que NO hay más de un adiós. Y en el cristal mi vida SIEMPRE te guardé. Hoy armo mi camino y a la cuenta de tres yo brindo por tu amor... Estúpida razón-

No hay comentarios:
Publicar un comentario